Semillero de siervos: el seminario bíblico y la misión de la iglesia en el Ecuador

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Una iglesia que planta templos y no planta maestros está construyendo sin cimiento. Una escuela que forma eruditos y no forma misioneros está encendiendo una lámpara para esconderla. El Seminario Bíblico de las Asambleas de Dios de Guayaquil (SEBAD-G) existe precisamente para que esas dos tentaciones no se impongan sobre la obra ecuatoriana. Institución teológica de la Conferencia Evangélica de las Asambleas de Dios del Ecuador (CEADE), el SEBAD-G se ha llamado a sí mismo, con más de sesenta años de trayectoria, «semillero de siervos de Dios» (Seminario Bíblico de las Asambleas de Dios de Guayaquil [SEBAD-G], s. f.-a). Esta autocomprensión no es decorativa. Coincide con la misión bíblica de la Iglesia y con las Verdades Fundamentales de las Asambleas de Dios: evangelizar al mundo, adorar a Dios, edificar a los santos y mostrar la compasión del Padre (Concilio General de las Asambleas de Dios [CGAD], s. f., art. 10). Este artículo muestra cómo el seminario bíblico fortalece el ministerio en el Ecuador cuando permanece atado a esa misión.

La Iglesia y su misión: el marco doctrinal que el seminario sirve

Antes de hablar de aulas conviene hablar de la Iglesia. Las Asambleas de Dios confiesan que «la Iglesia es el cuerpo de Cristo, la morada de Dios por el Espíritu Santo, con el encargo divino de llevar a cabo su gran comisión» (CGAD, s. f., art. 10; Efesios 1:22-23; 2:22; Hebreos 12:23). Todo creyente nacido del Espíritu es parte de esa asamblea. El seminario no es la Iglesia; es un ministerio de la Iglesia para la Iglesia.

El artículo 10 enumera la razón de ser de la confraternidad con una claridad que debería gobernar todo plan de estudios:

  1. Ser agencia de Dios para la evangelización del mundo (Hechos 1:8; Mateo 28:19-20; Marcos 16:15-16).
  2. Ser un cuerpo en el que el hombre pueda adorar a Dios (1 Corintios 12:13).
  3. Ser canal para edificar un cuerpo de santos perfeccionados a la imagen del Hijo (Efesios 4:11-16; 1 Corintios 12:28; 14:12).
  4. Ser un pueblo que muestra el amor y la compasión de Dios a todo el mundo (Salmo 112:9; Gálatas 2:10; 6:10; Santiago 1:27).

Las Asambleas de Dios existen, además, para enfatizar el modelo apostólico enseñando y alentando a los creyentes a ser bautizados en el Espíritu Santo, de modo que evangelicen con poder, profundicen la adoración y respondan a la plena manifestación del Espíritu en frutos, dones y ministerios (CGAD, s. f., art. 10). Un seminario de esta familia espiritual que silenciara el pentecostés dejaría de servir a su propia misión. Uno que silenciara la Palabra dejaría de ser bíblico.

El artículo 11 añade que el Señor ha provisto un ministerio divinamente llamado y ordenado para dirigir a la iglesia en la evangelización, la adoración y la edificación (CGAD, s. f., art. 11). Llamado y ordenado: no basta la vocación subjetiva ni basta el cargo. Hace falta confirmación, preparación y envío. El seminario acompaña ese proceso. No fabrica el llamado —eso es obra de Cristo por su Espíritu—, pero sí forma al llamado para que no llegue al campo «con las manos vacías» de Escritura, doctrina y herramientas pastorales.

La misión de la CEADE: predicar en el poder del Espíritu, servir con la Palabra

La CEADE formula su misión en términos que un seminario puede y debe traducir a currículo: «Predicar el evangelio de Jesucristo en el poder del Espíritu Santo, servimos con responsabilidad social basados en la Palabra de Dios» (CEADE, s. f.). Tres pilares: evangelio de Cristo, poder del Espíritu, Palabra de Dios. Ninguno sobra. La responsabilidad social no es un anexo sociológico; es la compasión del artículo 10 hecha práctica en barrios, hospitales, escuelas y familias ecuatorianas.

Su visión es igualmente formativa: «Extender el reino de Dios a través de la evangelización, formación de líderes, impulsando las nuevas generaciones, cuidando el bienestar de nuestros ministros y plantando nuevas iglesias en el Ecuador y el mundo» (CEADE, s. f.). Obsérvese el lugar que ocupa la formación de líderes: no está al margen de la plantación de iglesias, sino en el centro. Sin líderes formados, las nuevas obras se debilitan. Sin cuidado de los ministros, el campo se llena de siervos heridos. El seminario es uno de los modos concretos en que esa visión deja de ser cartel y se vuelve política de iglesia.

Los valores declarados —amor, lealtad, fe, unidad (CEADE, s. f.)— también educan. Un aula puede enseñar hermenéutica y, al mismo tiempo, formar el carácter leal que no abandona la confraternidad a la primera dificultad, ni divide el cuerpo por personalismos. Tito 1 y 1 Timoteo 3 recuerdan que el ministerio se mide primero por el hogar, la reputación y la doctrina, no por la elocuencia.

De la casa de los Dowdy a Miraflores: una historia misionera

El 15 de septiembre de 1962 llegaron a Guayaquil Lowell y Virla Dowdy, con Jonathan y Marcos, para comenzar la obra de las Asambleas de Dios en el Ecuador (CEADE, s. f.). Semanas después, en noviembre, una gran cruzada evangelística de fe y sanidad divina en el Estadio Ramón Unamuno sacudió la conciencia de miles. El primer culto de las Asambleas de Dios en el país se celebró el domingo 11 de noviembre de 1962, en Alcedo y Esmeraldas, con unos sesenta asistentes (CEADE, s. f.).

Lo decisivo para este artículo es lo que ocurrió después de la cosecha. En 1964, en el hogar de los Dowdy, se dieron clases nocturnas de preparación de obreros: allí nació, en germen, el Instituto Bíblico, «hoy el Seminario Bíblico de la C.E.A.D.E.» (CEADE, s. f.). En 1965, Pablo e Ileen Cooper iniciaron formalmente el IBAD en el piso alto del Centro Evangelístico, con 39 estudiantes. Ocho se graduaron: Rosa Triviño, Antonio Espinoza, Luis Matute, Florencio Medina, José Misco, Marcos Palomeque, Ángel Pilco y Víctor Soriano. Rosa Triviño y Antonio Espinoza fueron becados al ISUM en Bogotá (CEADE, s. f.).

El SEBAD-G narra la misma línea: 1964, clases en casa de los Dowdy; 1965, IBAD en el Centro Evangelístico; fortalecimiento posterior con misioneros como Eugenio y Joyce Willis, Ramón y Mirna Carpenter, y Juan y Ana Wilkie; traslado, bajo la dirección de Juan Wilkie, a la ciudadela Miraflores, donde continúa formando líderes (SEBAD-G, s. f.-b). La CEADE añade que, siendo director del seminario, Juan Wilkie compró el terreno de la avenida Tomás Valdivieso y calle Segunda, «donde funciona el Seminario Bíblico de las Asambleas de Dios en la ciudad de Guayaquil (SEBAD)», y que de ese seminario «se han graduado muchos ministros, un gran porcentaje de ellos están ejerciendo, como pastores en las diferentes iglesias de las provincias y ciudades del Ecuador» (CEADE, s. f.).

Esta geografía no es anecdótica. El seminario nació dentro de la misión: en el mismo centro evangelístico que recogía la cosecha, con obreros que venían de barrios populares, con mujeres y hombres que luego pastorearían en la Costa, la Sierra y hasta Galápagos. Petra Freire, graduada del instituto en 1969, fue la primera mujer a quien se otorgó la credencial de ministro ordenado en la CEADE (CEADE, s. f.). La formación no fue un privilegio masculino ni quiteño ni porteño: fue un instrumento de envío.

También en Quito hubo instituto. En 1976, Byron y Anita Niles lo iniciaron en el sótano de la Iglesia Centro Metropolitano; más tarde se edificó un local propio y, en 1985, Luis Yépez asumió la dirección (CEADE, s. f.). La CEADE entendió que la capital y el puerto necesitaban semilleros. El SEBAD-G, en su página institucional, saluda también la existencia de SEBAD Quito (SEBAD-G, s. f.-b). La misión nacional pide más de un aula.

Cómo el seminario fortalece cada dimensión de la misión

Evangelización y plantación de iglesias

Hechos 1:8 une poder y geografía: Jerusalén, Judea, Samaria y lo último de la tierra. El seminario fortalece la evangelización cuando enseña el evangelio de la gracia —arrepentimiento hacia Dios y fe en el Señor Jesucristo, regeneración y justificación (CGAD, s. f., art. 5; Efesios 2:8-9; Tito 3:5-7)— y no un sucedáneo de autoayuda. El obrero que no sabe explicar la cruz no plantará iglesias; plantará clubes.

La historia de la CEADE muestra el nexo: de las primeras iglesias de Guayaquil y Quito salieron pastores, evangelistas y maestros (CEADE, s. f.). El instituto no drenó la misión; la multiplicó. Hoy, cuando la visión nacional insiste en plantar iglesias en el Ecuador y el mundo, el SEBAD-G cumple su parte si cada promoción sale no solo con un certificado, sino con una teología de la Gran Comisión y con el anhelo de ser bautizada en el Espíritu para testificar (Hechos 1:8).

Las modalidades nocturna y sabatina, visibles en la vida académica del seminario, no son un detalle menor: permiten que el obrero que trabaja, predica y cuida una familia pueda formarse sin abandonar el campo (SEBAD-G, s. f.-a). El aula virtual extiende esa lógica. La misión no puede esperar a que todos se muden a un internado. El seminario va al ritmo de la iglesia que ya está sirviendo.

Adoración trinitaria y vida congregacional

Formar ministros es también formar liturgos, aunque no usemos esa palabra. Juan 4:23-24 dice que el Padre busca adoradores en espíritu y en verdad. Verdad sin Espíritu se vuelve ritual. Espíritu sin verdad se vuelve ruido. El seminario que enseña la Deidad del Hijo, la persona del Espíritu y la Cena del Señor como memorial, comunión y profecía de su venida (CGAD, s. f., arts. 3, 6) está protegiendo el domingo ecuatoriano de dos extremos: el formalismo vacío y el espectáculo que ya no sabe a quién se canta.

Las ordenanzas —bautismo por inmersión y Cena del Señor— no son adornos. Declaran la muerte y resurrección con Cristo y anuncian que el Señor viene (Romanos 6:4; 1 Corintios 11:26). Un pastor formado las administrará con reverencia, no como trámites ni como espectáculos.

Discipulado, doctrina y cuidado de los ministros

Efesios 4:11-16 describe dones ministeriales dados para «perfeccionar a los santos para la obra del ministerio». El seminario es uno de los modos en que esos dones se despliegan. El SEBAD-G declara que estudiar allí desarrolla dones y ofrece herramientas para el ministerio dentro de la iglesia, que es centro de capacitación continua y que enfatiza el crecimiento espiritual para ser siervos íntegros (SEBAD-G, s. f.-a). Capacitación continua: el diploma no es la meta; la fidelidad hasta el fin sí lo es.

La visión de la CEADE incluye «cuidando el bienestar de nuestros ministros» (CEADE, s. f.). Hay un bienestar que es salarial y familiar, y hay un bienestar que es doctrinal y espiritual. El ministro aislado, sin pares, sin lectura y sin rendición de cuentas, enferma. El seminario, los presbiterios y el instituto de superación ministerial son redes de salud. En 1973, Víctor Soriano, Florencio Medina, Ángel Pilco, Luis Yépez y el misionero Byron Niles viajaron a Lima para estudiar en el ISUM, «gracias a la junta misionera que nos becó», con el propósito de predicar con mayor eficacia (CEADE, s. f.). Esa beca fue cuidado ministerial.

El ISUM, nacido en 1968, se presenta como espacio de «conocimiento y fervor» y exige, para su licenciatura, la graduación previa de un instituto o seminario bíblico y un ministerio activo (Instituto de Superación Ministerial, s. f.). Es decir: el seminario local no es el techo; es el suelo sobre el cual se puede construir más adelante. La CEADE ya caminó esa vía. El SEBAD-G sigue siendo la puerta de entrada para muchos.

Compasión y responsabilidad social

Santiago 1:27 define la religión pura como visitar a huérfanos y viudas y guardarse sin mancha del mundo. Gálatas 6:10 manda hacer bien a todos, y mayormente a la familia de la fe. Un seminario pentecostal que ignore el dolor ecuatoriano —pobreza, violencia, migración, enfermedad— estaría formando predicadores para un país imaginario. La sanidad divina, provista en la expiación y privilegio de los creyentes (CGAD, s. f., art. 12; Isaías 53:4-5; Santiago 5:14-16), no anula el hospital ni la visita: las sostiene con fe. La educación teológica enseña a orar la oración de fe y a no despreciar al que sufre cuando la sanidad tarda.

La responsabilidad social declarada por la CEADE (s. f.) pide obreros capaces de leer la Biblia y el barrio. El rector Francisco Robles ha exhortado a profesores y pastores a crear «escenarios reales en la sociedad» y a levantar interrogantes que reafirmen el compromiso con la fe y el llamado «para el común desarrollo de nuestra nación» (SEBAD-G, s. f.-b). Esa frase, leída con las Escrituras, no seculariza el seminario: lo envía.

El seminario no reemplaza a la iglesia local: la sirve

Conviene decirlo sin ambigüedad. El Nuevo Testamento no conoce un cristianismo de aula sin asamblea. Los graduados del IBAD y del SEBAD no fueron enviados a una cátedra flotante; fueron enviados a púlpitos, a suburbios, a Portoviejo, Cuenca, Milagro, la Península, Galápagos (CEADE, s. f.). El seminario que se enamora de sí mismo deja de ser semillero y se vuelve silo.

Por eso la iglesia local debe hacer su parte. Identificar llamados. No temer enviar a la hermana o al joven más prometedor. Orar por los profesores. Recibir de vuelta al estudiante no como amenaza, sino como refuerzo. Abrir espacios de predicación supervisada, de visitación y de administración de ordenanzas. El aula explica Romanos; la congregación pone a prueba el carácter.

Y el seminario debe hacer la suya: no divorciar la teología de la piedad; no ridiculizar el pentecostés de las iglesias; no bajar el listón doctrinal para llenar pupitres; no formar celebridades. El SEBAD-G, al enfatizar desarrollo ministerial, capacitación continua y crecimiento espiritual (SEBAD-G, s. f.-a), ha nombrado el equilibrio correcto. Hay que vivirlo.

Aplicación para este tiempo en el Ecuador

El Ecuador de hoy no es el de 1962, pero el evangelio no ha cambiado. Hay más medios, más urbanización, más oferta religiosa y más fatiga pastoral. En ese escenario, el seminario fortalece la misión de al menos cinco maneras concretas.

Forma predicadores que sepan el evangelio. Justificación por la fe, regeneración, nuevo nacimiento, arrepentimiento: sin estas verdades, la «decisión» se vuelve estadística vacía (CGAD, s. f., art. 5).

Forma pentecostales que no se avergüencen de su doctrina. Bautismo en el Espíritu, lenguas como evidencia inicial, dones, sanidad, esperanza bienaventurada: el obrero debe poder enseñarlas con Escritura, sin agresividad y sin complejo.

Forma pastores éticos. La CEADE no oculta, en su propia memoria, crisis morales que hirieron obras (CEADE, s. f.). Esa honestidad histórica es una lección: el seminario debe hablar de santidad, de matrimonio, de dinero y de poder. Hebreos 13:7 y 17 atan el liderazgo a la conducta y a la vigilancia.

Forma una generación bilingüe de fe y de contexto. El obrero ecuatoriano predica en barrios, en universidades, en la ruralidad amazónica y en la migración. Necesita Biblia y también oídos. El llamado de Robles a ser sujetos reflexivos (SEBAD-G, s. f.-b) apunta a esa escucha.

Sostiene la unidad de la confraternidad. Amor, lealtad, fe, unidad (CEADE, s. f.). Una teología compartida —las dieciséis verdades— permite que un pastor de Esmeraldas y uno de Cuenca hablen «una misma cosa» (1 Corintios 1:10; CGAD, s. f., preámbulo). El seminario es un instrumento de esa unidad.

Conclusión

La misión de la iglesia no se improvisa, y el seminario no se justifica a sí mismo. SEBAD-G y la CEADE se necesitan mutuamente: la Conferencia envía llamados, sostiene la doctrina y planta iglesias; el Seminario devuelve siervos capaces de predicar a Cristo en el poder del Espíritu y bajo la autoridad de la Palabra. Así fue desde la sala de los Dowdy. Así debe seguir siendo en Miraflores y en cada extensión que el Señor conceda.

Si el SEBAD-G permanece como semillero —y no como museo de un avivamiento pasado—, el Ecuador tendrá púlpitos más bíblicos, altares más vivos, iglesias más compasivas y una confraternidad más unida. Eso no es un sueño institucional. Es la Gran Comisión hecha escuela.

Referencias

Concilio General de las Asambleas de Dios. (s. f.). Declaración de verdades fundamentales. https://ag.org/es-ES/beliefs/Statement-of-Fundamental-Truths

Conferencia Evangélica de las Asambleas de Dios del Ecuador. (s. f.). Sobre nosotros. https://ceade.ec/sobre_nosotros

Instituto de Superación Ministerial. (s. f.). Instituto de Superación Ministerial. https://isumad.org/

Santa Biblia Reina-Valera 1960. (1960). Sociedades Bíblicas Unidas.

Seminario Bíblico de las Asambleas de Dios de Guayaquil. (s. f.-a). Seminario Bíblico de las Asambleas de Dios – Guayaquil. https://sebad-gye.org/

Seminario Bíblico de las Asambleas de Dios de Guayaquil. (s. f.-b). Sobre nosotros. https://sebad-gye.org/sobrenosotros/

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